Facundo Bacardí Massó fundó la destilería en Santiago de Cuba en 1862. Para 1959, Bacardí era la exportación más famosa de Cuba — destilerías, una cervecería y edificios de oficinas por toda la isla.
El director ejecutivo Pepín Bosch vio venir la nacionalización. Entre 1955 y 1957, transfirió discretamente las marcas, las fórmulas y la propiedad corporativa a Nassau. Cuando los soldados confiscaron todas las instalaciones de Bacardí el 14 de octubre de 1960, se quedaron con los edificios pero no con la marca. La familia se reconstruyó a partir de destilerías que ya operaban en Puerto Rico y México.
Hoy Bacardí es la mayor empresa de bebidas espirituosas de propiedad privada del mundo. Impulsaron la Sección 211 de la Omnibus Act de 1998, que impide a Cuba renovar en EE. UU. las marcas expropiadas.
Bosch sacó de contrabando los certificados de marca por correo ordinario — el sobre más valioso en la historia del ron.
Reclamaciones certificadas por la FCSC contra Cuba. El Edificio Bacardí en La Habana — una obra maestra del Art Déco — sigue siendo propiedad estatal. La guerra por la marca Havana Club (Bacardí contra Pernod Ricard/Cubaexport) lleva 30 años en litigio en múltiples jurisdicciones.